IMPRESIONES CONTRADICTORIAS_____
Hoy fui al Liceo Simón Bolívar, donde hace 44 años recibí el título de bachiller. Fui convocado por nuestra querida Fania, para elegir el escenario ideal para mi próximo _accionar poético_ en el marco del Seminario Bordes 2018, en su novena edición. Debo confesar que iba completamente emocionado, desde que supe que el seminario de este año se desarrollará en mi querido liceo donde cursé 2º, 4º y 5º año. No había vuelto en tantos años y la idea de hacerlo y de desarrollar el evento en este entrañable espacio, harto conocido por todos en sus más de 100 años de existencia útil y memorable, me emociona. Fui acompañado de Francelis, mi bonita buena amiga llanera.
Hoy fui al Liceo Simón Bolívar, donde hace 44 años recibí el título de bachiller. Fui convocado por nuestra querida Fania, para elegir el escenario ideal para mi próximo _accionar poético_ en el marco del Seminario Bordes 2018, en su novena edición. Debo confesar que iba completamente emocionado, desde que supe que el seminario de este año se desarrollará en mi querido liceo donde cursé 2º, 4º y 5º año. No había vuelto en tantos años y la idea de hacerlo y de desarrollar el evento en este entrañable espacio, harto conocido por todos en sus más de 100 años de existencia útil y memorable, me emociona. Fui acompañado de Francelis, mi bonita buena amiga llanera.
Fue una experiencia contradictoria, como creo que resultan en estos últimos años todas las experiencias, las ordinarias y las especiales, las necesarias, como es manifestarse con lo que sabemos hacer mejor. Lo extraordinario acabo de mencionarlo, el volver en esta época de perdidas, abandonos y desarraigos, a un lugar fundamental en el desarrollo de mi personalidad. Cuando salí del colegio salesiano, donde cursé el 1º de bachillerato, pude palpar, por primera vez en mi proceso educativo, el alegre sabor de la Libertad, esa independencia para disfrutar del _muro_ salir a la hora que quisiera e irnos hasta donde nos apetecía. Sencillas alegrías de la pubertad que los curas no dejaban fluir con naturalidad.
Aquí no vivimos sin peros, el majestuoso edificio y el conjunto de los otros, más sus espacios ajardinados, el exquisito frontón que adorna su imponente entrada principal, que parece estar clausurada, no me atreví ya en ese momento a preguntar. Ya arribando hubimos de sortear la basura, acumulada y regada hasta la calle, la entrada secundaria ya deja ver lo que se aproxima. Muy gentil el personal en la puerta, y el panita Daniel Eduardo, nos recibió junto a jovencitos liceístas que este año fungirán como anfitriones, una idea encantadora.
Los edificios están por el suelo, se respira el abandono, los jardines no tienen forma, hay intervenciones deplorables en muchos lugares. La señora del museo, una amable persona, nos comentó que el museo está perdido por la humedad, que hay que tumbar y reconstruir. El _muro_ está como si nada pasara, aquellos hermosos árboles que yo disfruté y que un demente tumbó años más tarde han sido revividos por otros, altos y vigorosos, que dan al muro esa sombra que lo hizo legendario. Hay corredores enteros sin luz, ventanas sin vidrios, los pisos hermosísimos no han sido mantenidos de ninguna forma correcta y los baños, unos cerrados, otro con dependencias interiores para niños, niñas, profesores.
Peor los edificios son tan imponentes, las formas y los materiales originales tan adecuados y permanentes, que mantienen su imponente elegancia y se dejan admirar con el donaire de las grandes edificaciones referentes de las ciudades. Mi balance personal ha sido muy positivo y me conseguí con gente bella y participantes, como mi bailarina favorita, Liz Pérez. Nos vamos a presentar a las 6 de la tarde en el auditorio del liceo, que por dentro lo vi bastante bien. Será luego de una conferencia en el mismo recinto. Al volver a casa he tomado el libreto y he imaginado los pasos y acciones que terminan de expresar el accionar que quiero ofrecer.
Pienso en una combinación de rito- happening volcado hacia el público, jugando con varias escenas breves que derivan cómodamente unas de las otras. Acompañado del maestro Danilo Chacón, de nuestra multifacética Ana Berta López, y de un grupo de espontáneos de participantes, celebraremos el rito de Ir y Volver en apenas unos 18 minutos, de desprendernos de las precariedades impuestas y de las cosas y los seres amados, de invocar a los poetas que nombran el desarraigo, el exilio, la migración planificada; buscaremos escucharnos y aturdirnos en la confusión maquinada desde el extranjero pero a punta de versos. Todo esto en torno al poema central, Vuelta a la Patria, épico regreso en la fina pluma del poeta venezolano Juan Antonio Pérez Bonalde, publicada por primera vez en el libro Estrofas que el poeta editó en Nueva York en 1877. El tema sensible y en deplorable “moda”, como lo llamaron desde la incompetencia impuesta, me obliga a reflejar la inconsistencia de la realidad venezolana, enfrentada sin recursos ni otra clase de entrenamiento que no sea el terror, el hambre y sobre todo, el deseo de progreso, paz y Libertad.
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