_____El arte me mueve en un infierno _____2017__
El arte me mueve en un infierno de contradicciones en un alerta adentro donde lo infinito hace caldo de cultivo para generar formas de escape las cuales soy incapaz de atesorar. Soy desertor de sus complicidades demoniacas y soy cómplice de sus más atroces olvidos desesperaciones y renuncias como desobediencia civil las 24 horas del día y las otras 24 de las noches creativas a veces inválidas o completamente inútiles como todo lo guardado en las cajitas intervenidas sin intención alguna. El arte no salva de los delitos de los males existenciales de las pérdidas irreparables -tampoco garantiza caminos asfaltados y decorados con el propósito de extraviarnos- es más bien una entidad hambrienta y desolada con espacios de dicha semejantes a polvos celestiales en pleno enamoramiento. Es decirlo todo o morir intentado decir algo que podría no interesar a más nadie, como el desolado Artista del Hambre. El arte es una vivencia que sale tomando la mano de su aprendiz eterno para acompañarlo a desayunar al jardín a la casa de los amigos a las calles llenas de materia prima. Hacer arte es hacer trascendente la intrascendente existencia terrenal.
No hay ironía que haya costado más a los humanos Que la de escuchar atentos a un experto en política internacional Aquellos que dicen lo que va a ocurrir y cuando ocurre lo contrario -que es casi siempre- nos explican porque se equivocaron Y vuelven y nos cobran. Expertos desde sus puntos de vista Les importa menos o poco porque saben que la gente olvida Inventan razones que parece tráiler de ciencia ficción Justifican actos y decisiones consientes de estar lejos de las víctimas Ridiculizan las realidades al convertirlas en estadísticas y cifras rojas Pero no están sólo en esas tareas de enredar más las cabuyas Le siguen de cerca los expertos en finanzas y en educación E incluso, por delante galopando, tiene a los ecologistas.
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