Tanto que se acusa a la burguesía de tantos males, de saber cuidar y sembrar lo suyo, viendo el trabajo como un delito, un "mal burgues", al igual que el ahorro, la constancia, la esperanza y el rendir honores al pasado histórico y la familia; y luego, unos recién leídos aburguesados, mirando lo que pasa con sarcasmos y hasta indiferencia, por sobre el hombro y escribiendo sandeces o frivolidades que consideran geniales opciones o conclusiones que los demás deberiamos acatar .
Viviendo sus vidas como épicos episodios de una serie que el mundo mira atento, quisieran ellos, mientras ocurre que apenas algunos saben de sus existencias, de sus reclamos por no ser centros de atención, de sus arrecheras por no tener el dinero o el respaldo para el que, todavía, no han trabajado lo suficiente; tal vez su oferta no está bien expresada o no ha madurado lo suficiente para tener el éxito por el que trabajan.
Y es que si algo tiene la burguesía, la cuasi noble, la millonaria, la clase medial, la rural, hasta la más humilde burguesia de artesanos y maestros en artes y oficios, es su sentido de responsabilidad, de constancia y de inquebrantable voluntad para sostener sus valores, sus bienes sabiamente administrados, su rancia percepción de la vida en sociedad que la hace comedida, discreta en su "pequeño encanto".
Reconocer los méritos, los propios y sobretodo, los ajenos, es indispensable para superar esa basura de igualdad comunista que ni ellos practican -su clase "política y militar", reducidos a reyezuelos y mercenarios- al vivir aislados con sus filósofos, poetas y artistas que solamente ellos alaban. Hay que aprender que la verdadera y necesaria igualdad es la Ley y ocurre ante la Justicia, ciega, valiente y sabia.
Cultivar los valores tradicionales y avanzar con los nuevos tiempos, las deudas historicas, las nuevas oportunidades, sueños y tecnologías, es una buena manera de mezclar lo valioso de nuestra historia con la suma de todos los logros, cambios positivos y perspectivas del siglo XXI. Del esfuerzo viene el mérito y de esa alianza la posibilidad de que cada uno sea responsable de sus actos y sepa medir sus capacidades para tener el mayor éxito en sus tareas.
Sin lástima, sin limosna, sin ídolos de excrementos políticos, sin la injerencia de países atrasados con pueblos sometidos y humillados.
Construir todos, como siendo un bosque donde todo es importante para su belleza y supervivencia, desde los modestos y hermosos musgos y líquenes, sus insectos, sus pájaros alegres, sus pequeñas matas florecidas, sus árboles medianos y sus árboles inmensos y milenarios. Unidos como un bosque para cumplir la ardua y sagrada tarea de, por segunda vez, liberar a Venezuela del peor y más cruel ataque que puede sufrir una nación con riquezas naturales, el hambre descarnado y miserable de los incapaces comunistas, salvo para invadir, montar propaganda cruzada que enrede la opinión pública y cambiar de máscara cada vez que hace falta con tal de lograr su aterradora meta de conquistar todo el planeta y envilecer de por vida a la especie humana.

LIBERTAD ES RESPONSABILIDAD
VOLUNTAD Y RAZÓN.
LOS CORAZONES SUEÑAN
-LIBRES- POR SU CUENTA.
Viviendo sus vidas como épicos episodios de una serie que el mundo mira atento, quisieran ellos, mientras ocurre que apenas algunos saben de sus existencias, de sus reclamos por no ser centros de atención, de sus arrecheras por no tener el dinero o el respaldo para el que, todavía, no han trabajado lo suficiente; tal vez su oferta no está bien expresada o no ha madurado lo suficiente para tener el éxito por el que trabajan.
Y es que si algo tiene la burguesía, la cuasi noble, la millonaria, la clase medial, la rural, hasta la más humilde burguesia de artesanos y maestros en artes y oficios, es su sentido de responsabilidad, de constancia y de inquebrantable voluntad para sostener sus valores, sus bienes sabiamente administrados, su rancia percepción de la vida en sociedad que la hace comedida, discreta en su "pequeño encanto".
Reconocer los méritos, los propios y sobretodo, los ajenos, es indispensable para superar esa basura de igualdad comunista que ni ellos practican -su clase "política y militar", reducidos a reyezuelos y mercenarios- al vivir aislados con sus filósofos, poetas y artistas que solamente ellos alaban. Hay que aprender que la verdadera y necesaria igualdad es la Ley y ocurre ante la Justicia, ciega, valiente y sabia.
Cultivar los valores tradicionales y avanzar con los nuevos tiempos, las deudas historicas, las nuevas oportunidades, sueños y tecnologías, es una buena manera de mezclar lo valioso de nuestra historia con la suma de todos los logros, cambios positivos y perspectivas del siglo XXI. Del esfuerzo viene el mérito y de esa alianza la posibilidad de que cada uno sea responsable de sus actos y sepa medir sus capacidades para tener el mayor éxito en sus tareas.
Sin lástima, sin limosna, sin ídolos de excrementos políticos, sin la injerencia de países atrasados con pueblos sometidos y humillados.
Construir todos, como siendo un bosque donde todo es importante para su belleza y supervivencia, desde los modestos y hermosos musgos y líquenes, sus insectos, sus pájaros alegres, sus pequeñas matas florecidas, sus árboles medianos y sus árboles inmensos y milenarios. Unidos como un bosque para cumplir la ardua y sagrada tarea de, por segunda vez, liberar a Venezuela del peor y más cruel ataque que puede sufrir una nación con riquezas naturales, el hambre descarnado y miserable de los incapaces comunistas, salvo para invadir, montar propaganda cruzada que enrede la opinión pública y cambiar de máscara cada vez que hace falta con tal de lograr su aterradora meta de conquistar todo el planeta y envilecer de por vida a la especie humana.
LIBERTAD ES RESPONSABILIDAD
VOLUNTAD Y RAZÓN.
LOS CORAZONES SUEÑAN
-LIBRES- POR SU CUENTA.
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