¿MUTUA XENOFOBIA?
". . . ofender no hace una diferencia valiosa, ni creo que la burla sea un antídoto contra el mal. Y en este océano de ánimos encendidos y nacionalismos restregados, estoy conciente que este post, que en ninguna parte generaliza o no generaliza, va a ser tomado como referencia del racismo que en muchos comentarios he leído de venezolanos usando la palabra "indios" con otras muy vulgares para mostrar su desprecio, que hasta donde alcanzo a leer parece ser mutuo. Y ahí no quepo yo, porque no voy a defender el derecho a la xenofobia de ninguno."
-Comentario hecho por facebook sobre este post, meme que no creo ayude a mejorar lo que parece estar echado a perder hace un buen rato-
Mal camino este de ofender esperando rectificaciones y
respeto. Terrible resulta ser despreciados por acontecimientos puntuales,
lamentables, como la muerte de la joven señora y su bebé, y seguramente han
pasado muchas cosas más, pero también es cierto que desconocer toda
responsabilidad de muchos venezolanos portándose mal o peor es una ligereza de
los que no acaban de entender lo que reclaman, que la responsabilidad es de
cada persona, independientemente de su nacionalidad, sea su mal comportamiento o su nivel de
criminalidad, y que es imposible, si lo tenemos claro, y
poco ético, "defenderlos".
He leído muchos comentarios en páginas ecuatorianas,
venezolanas e internacionales donde muchas personas avientan insultos
despectivos, xenófobos por completo, humillantes y degradantes de la condición
humana general de cada pueblo y su cultura. Se nota que el proceso de deterioro
de las relaciones entre los ciudadanos del país de acogida y los emigrantes que
llegaron, en un principio, buscando refugio, hogar y trabajo, no ha funcionado correctamente
en muchos casos. Es generalizado el insulto hacía el otro país, hacía las
personas y sus formas de vida.
No puedo valorar con claridad lo que ocurre porque no he ido
nunca, ni puedo valorar la actuación de la ciudadanía ecuatoriana en general
por la misma razón. Pero si destaco, con mucha pena ajena, que en los comentarios
de muchos venezolanos se expresa un gran desprecio por el aspecto físico de la
población ecuatoriana, aludiendo a su origen ancestral en forma de insulto al
usar la palabra “indio” de forma peyorativa y acompañada de claros insultos a
su identidad. Por eso insisto en que vamos por muy mal camino, porque sin
respetar y disfrutar del gentilicio del país donde llegamos es harto difícil armonizar
e integrarse.
Cuando fui indocumentado en Valencia de España, por más de
dos años, conocí la dura barrera que se forma alrededor de uno como persona necesitada
de trabajar y desarrollarse. Muchas veces el parque y las largas caminatas eran
los remedios para el agobio que significa recibir portazos y largas a un asunto
que podría resolverse con una entrevista con personas competentes usando leyes
claras y responsables. Conocí allá muchos ecuatorianos y con todos tuve bonitas
relaciones de amistad, conversaciones de un rato o una tarde, incluso, fui
defendido por un joven obrero ecuatoriano en una agresión de un bruto nativo,
en el andén del metro. El susodicho, comenzó a lanzar improperios contra los extranjeros
a causa de un tímido muchacho checo al que intenté defender, entonces cargó
contra mí con la misma rudeza, y cuando iba a golpearme por no quedarme
callado, el chico de Ecuador salió adelante y lo retó a pelear contra él. Ahí reculo
el macho engreido.
Defiendo las fronteras, las políticas positivas de
migración, el respeto a los derechos humanos como el respeto a uno mismo para
vivir dentro de esos derechos consagrados. No estoy de acuerdo con las
migraciones masivas sin orden ni posibilidad de evaluar a cada persona, de
privilegiar a los que en realidad van por la vía de la legalidad, el trabajo y
la integración. Defiendo las nacionalidades, son parte de la diversidad que
para bien de todos debemos respetar y disfrutar, pero no se puede usar la
nacionalidad como un delito a priori o a causa de los que echan a perder el
orden y la buena voluntad de los anfitriones. Los criminales son criminales y
deben ser tratados según las leyes de cada país. La gente de bien es gente de
bien, aquí, allá y en todas partes del mundo.

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