Los dioses -o Dios- son el mejor invento del hombre, y éste a su vez, la peor idea de los dioses.
Su existencia no consta ni importa más que su astuta valía como arma de control social, moral, político, militar y religioso. Es una idea tan absurda como real y esto se demuestra al reconocer que la única manera de creer en ellos es a través de la fe, cuyo principio es creer sin ver y sin pruebas más que los mensajes y preceptos concretos establecidos, una herramienta básica-instintiva que, a su vez, reafirma la animalidad fundamental de la especie humana.
Una especie que en mayoría es incapaz de asumir su responsabilidad individualidad y social, como tampoco su brillante inteligencia y sus talentos naturales y cultivados. La muerte, sin duda, fue un estimulante primigenio en eso de dudad y temer, de buscar respuestas a lo que probablemente no lo tiene o necesita. Ahora el dios padre, se está sustituyendo por un dios más abstracto que sin embargo, casi como una relación inevitable del ser humano con su propia historia, utiliza la misma moral que han criticado pero depurando y "abriendola" hacía los grupos humanos rechazados.
Nada nuevo bajo el sol, solamente cambian los nombres, las historias de las víctimas se parecen pero son otras, los rechazados son los que antes rechazaban. hay condenados y hay fanáticos dispuestos a morir en sus guerras santas. La venganza parece un mal incurable del espíritu humano en general.
Los dioses o Dios, son ideas que han valido la conquista de un planeta y su destrucción acelerada. Además de conquistar, dominar y destruir a la misma especie que los generó, en un principio, para proteger a los tempranos humanos de los árboles y las cavernas.
Su existencia no consta ni importa más que su astuta valía como arma de control social, moral, político, militar y religioso. Es una idea tan absurda como real y esto se demuestra al reconocer que la única manera de creer en ellos es a través de la fe, cuyo principio es creer sin ver y sin pruebas más que los mensajes y preceptos concretos establecidos, una herramienta básica-instintiva que, a su vez, reafirma la animalidad fundamental de la especie humana.
Una especie que en mayoría es incapaz de asumir su responsabilidad individualidad y social, como tampoco su brillante inteligencia y sus talentos naturales y cultivados. La muerte, sin duda, fue un estimulante primigenio en eso de dudad y temer, de buscar respuestas a lo que probablemente no lo tiene o necesita. Ahora el dios padre, se está sustituyendo por un dios más abstracto que sin embargo, casi como una relación inevitable del ser humano con su propia historia, utiliza la misma moral que han criticado pero depurando y "abriendola" hacía los grupos humanos rechazados.
Nada nuevo bajo el sol, solamente cambian los nombres, las historias de las víctimas se parecen pero son otras, los rechazados son los que antes rechazaban. hay condenados y hay fanáticos dispuestos a morir en sus guerras santas. La venganza parece un mal incurable del espíritu humano en general.
Los dioses o Dios, son ideas que han valido la conquista de un planeta y su destrucción acelerada. Además de conquistar, dominar y destruir a la misma especie que los generó, en un principio, para proteger a los tempranos humanos de los árboles y las cavernas.

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