__LA FALSA INOCENCIA__
-Fingir inocencia es ser realmente perverso-
La coalición, activistas cultos con aire de superioridad probada, pacifistas según el caso, políticamente correctos y superiores, apolíticos menos ultraderecha, inocentes antes y sobre los 30 años pasados, apáticos por convicciones mayores a los manipulados, salvadores del mundo sin presupuesto -desesperante- amantes descafeinados de los animales y otros más cuyas identidades no identificadas los hace inclasificables; son, en arrítmica unión, una "octava fuerza", pese a la urgencia e importancia de las circunstancias, que desde sus razones bien enmascaras dejan de lado la contingencia nacional. Son aliados incondicionales de las peores circunstancias que la negligencia, el egoísmo y la evidente falta de empatía pueden producir para afectar negativamente los procesos sociales necesarios para salvar el país, incluso a ellos, los que retozan felices en sus fangos privados y coloreados.
Y, como bien dicen, "para muestra un botón". Una chica que por circunstancias negativas, casualmente causadas por el sistema falso e inepto,quedó varada en la ciudad, nos dio un claro ejemplo ce como una chabetica, -pequeña comunista adiestrada, eso significa- con su armario portátil en su espalda, puede hacer mucho por su robolución exitosa y lastimosamente maltratada por la guerra económica. Fue muy sociable los días anteriores al surgimiento de Guaidó y los cambios propuestos tan efectivamente. Compartimos varias veces, siempre ella con una actitud de felicidad, inocencia y resignación a partes iguales.
Que si se va la luz, sale a caminar bajo las estrellas, si hay jardín privado, claro está. Que si no hay jardín, las mira desde su pequeño balcón. Que si no hay gas, hace una romántica fogata y cuando no hay agua come con las manos para sentirse originaria. No habían problemas, no había guerra, hambre, miseria, enfermos deambulando tras algún remedio desaparecido. Sólo niños cantores, amaneceres bellos, las orquestas culturizando a la humanidad. Y cuando salían en la mesa esos temas de la violencia, la migración forzada, la pobreza generalizada, y el largo etcétera, la miraba callada, mirando su plato, como si desapareciera de la mesa esos minutos.
Cuando se nos vino encima el 23 de enero, y los vecinos organizamos la ida a la gigantesca marcha nacional, desapareció en una casa de campo prestada, silencio y ausencia totales desde ese día hasta el sol de esta mañana y la luna de esta noche. Peor un día que tocamos el tema, ella me dijo que no estaba con este proceso, sin agregar ningún adjetivo calificativo bueno o malo. Que ella era de la izquierda culta, progresista, libertadora de la esclavitud capitalista. Pero igual calló ese día tan importante para todos los venezolanos, y lejos de acompañarnos, se refugió en sí misma, lejos de la realidad de la mayoría.
Y esa es la mentalidad de la gente de izquierda, tirar la piedra y esconder la mano, negar tres veces al mesías, huír o disimular para seguir jodiendo donde se ha instalado. nada me sorprende, luego de la defensa a ultranza de la niñez, de los derechos de las mujeres, de la igualdad de genero, todas estas personitas se esconden, se hacen las pendejas, la vista gorda y ciega, frente a los atropellos a más de 77 menores, de niñas y adolescentes privados de todos sus derechos, de la no violencia hacia las mujeres que han sido maltratadas y vejadas por las fuerzas represivas de estos criminales. Cuando les tocan su robolución, no hay derechos, no hay pataleo, no hay salida que no desgarre y duela.
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