Renovaciones y voluntad, incluso cuando la melancolía
sumerge, mejorar un poquito, cada día, en las cosas y emociones fundamentales.
A la mierda la vanidad, el suplicio del éxito o la trascendencia terrenal.
Importa un comino lo que ocurra después de muerto, ni siquiera los que antes de
morir pueden disfrutar de los reconocimientos públicos. Igual no saben cuan
famosos van a ser y por cuanto tiempo. Los diccionarios están cundidos de
nombres de personajes muy importantes cuyas obras fueron reconocidas en vida o
sus aportes llevaron a tales descubrimientos y luego a cosas prácticas que
mejoraron la calidad de la vida humana, pero muy pocos los recuerdan. La
historia humana tiene un cementerio de dioses y diosas que nadie recuerda.
No es sino el instante, la posibilidad humana de unirlo a una secuencia de instantes y crear un pasaje magistral, un recuerdo, otra historia de una vida y millones más. El bienestar es meta común de todas las especies vivientes, cada una según sus fundamentos de vida. En el caso de la especie humana se multiplica por cada ser humano, potencialmente hablando, porque luego vienen las tribus con sus básicos intereses, conductas y tradiciones aceptados por mayoría absoluta. Vienen los grupos religiosos, los militares, los fans, las tribus urbanas, los partidarios políticos y los ideológicos. Es decir, los que piensan en colectivo o en masa, como la masa nombrada por los pensadores comunistas, la que insisten en salvar de su enajenación y esclavitud con bienestar, derechos y deberes.

Todos queremos ser libres pero pocos sabemos que significa
ser Libre. Lo primero que comprende el hombre libre es que su Libertad respeta
y convive con la Libertad de los demás. Que la Libertad tiene normas, leyes,
modales, gestos, acciones, deberes y derechos. La Libertad no puede convivir
con quienes la niegan, quienes la manipulan, ultrajan o usan de mala manera
para lograr fines totalitarios, sean desde el poder político, probablemente el
más adverso y jodido junto con los poderes religiosos y el fanatismo como arma
de, incluso, destrucción masiva. Tampoco convive plena con totalitarismos, sean
político-militares o personales, de familiares, amigos, conocidos, vecinos,
compañeros de trabajo que creen tener el derecho de “hacer lo que me da la puta
gana”, así esto signifique colocar la música a todo volumen toda la noche,
conducir, insultar a familiares y amigos en estado de ebriedad, y un largo
etcétera de actitudes que rompen la convivencia, la armonía social.
Muchos tiempos pasados fueron maravillosos, hoy día es fácil
pensar que fueron mejores ante la gravedad de este cierre del año 2018. Pero
esos tiempos ya no existen, la memoria los puede acariciar con agradecimiento o
ultrajarlos con nostalgias más o menos trágicas. Existe el presente, el
instante que se une al otro instante, se hace momento, velada, encuentro,
abrazo apretado, sonrisa amiga amada. Hoy 25 de diciembre nos hemos reunido
para celebrar la coincidencia de estar de nuevo cerca, mis amigos, Reina, Joan
y Alfredo, Gloria y Miguel, Aquí, en Quinta Lis, donde algo amado mantiene el
hogar encendido, perforando otros rasgos íntimos de la vida terrenal, de la
universalidad de un pequeño lugar en la Eternidad. Recuerdos, instantes, nuestro
ahora; sentados en la mesa
degustando mis hallacas de vegetales, las ensaladas, el buen vino tinto y los
postres. Disfrutando estos momentos que hacen que los afectos puros se
regocijen y confirmen la belleza que hay detrás de los dolores corporales, ahí
adentro donde hay renovaciones, evolución, decisiones, cambios, cosas hechas. Y
es tan cierto que la nostalgia la tratamos como a una mascota con la que
podemos jugar un rato, pero la actualidad de cada uno y de todos nos reafirma
en el momento vivido.


Hemos transitado sobre la Libertad de cada uno de nosotros,
hemos sido capaces de asumirnos, amarnos y amar
al prójimo. Sabemos quiénes somos a través del ego, es parte de la maquinaria corpórea, no hay satanás en nuestra
visión del mundo, salvo los criminales humanos. No hay tiempo para el pasado ni
interés apurado por el futuro, hay el interés de vivir el día a día, de sacarle
provecho y compartir, de desperdiciarlo si da la gana y sin remordimiento.
Compartimos la noche con legítima sencillez y alegría. En eso consiste el paso
del tiempo, al ritmo de cada uno de los que creemos en la originalidad de la
existencia, de los pensamientos, de la intimidad, la reflexión en solitario, la
aventura de nadar contracorriente, río arriba para sentir el rigor de las
aguas.
No hay pertenencia que pueda compartir por completo. Nada
cuaja en mí tal cual lo observo, leo, escucho o practico. Siempre hay un punto
donde mi visión personal suma al hecho en cuestión. Eso me brinda una Libertad
que se desborda en mi cotidianidad, actualmente limitada por cantidad de contratiempos y circunstancias de peso. La
Libertad es ejercida sin proclamaciones públicas, pero mucho menos, con
agresiones a terceros o grupos para demostrarles que “soy más libre que ustedes”,
mas “arrecho”, el de las bolas cuadradas. Eso es maltrato, abuso, ignorancia o
vicio degenerado en enfermedad. Y por supuesto que estoy de acuerdo que cada quien
haga lo que le dé la gana pero, definitivamente, en muchos casos, que lo hagan
lejos, muy lejos de donde desarrollo mi vida. El hombre Libre sabe que es
responsable de sus actos, decisiones, aciertos, errores y porvenir.
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