___2018 sin balance 2019___
No tengo capacidad de hacer un balance de este año moribundo 365 días. Lo que si demostramos muchos es el coraje para sobrevivir y seguir siguiendoles el juego a los malvados, que son como caricaturas perversas de Marvel, pero sin la mínima gracia.
Los que combinamos aislamiento con buenas relaciones humanas, creatividad, arte, poesía o sancocho de pescao, podemos apañarnos mejor, aunque para nada es un regla. Pero si que inventamos vainas mejores que los zombis que transitan el centro de la ciudad o la, antiguamente, populosa Concordia.
Había una falsa bonanza cuando regresé y un gentío aprovechando como cuando medio mundo se iba a Miami de shoppings. Pan y circo, potes de humo, "regalos" que eran sus derechos secuestrados, al principio, con halagos y promesas.
Doce putos años donde todo ha ido decayendo, desapareciendo, volviéndose mierda, léase personas, familiares, amigos, vecindarios, transporte, servicios médicos, seguridad, educación, zoológicos, cárceles, cuarteles, fincas y haciendas, fabricas y negocios de todo tipo.
Invadidos por el comunismo internacional, la mafia del pensamiento. Convirtiéndonos en seres infelices y asustados mientras saquean el país con la complicidad directa e indirecta de buena parte de la sociedad. Son cuasi infinitas las formas de corrupción y la Impunidad es absoluta. mandan las distintas hampas, con y sin uniformes.
2018 ha sido el cúmulo de esos 12 años, un tiempo más largo que mis evolutivos ciclos de 10 años antes vividos cuando la vida era normal. Me voy quedando solo en esta demencia, cada vez somos menos. La mayoría ha ido pactando, conformándose, sometiéndose, humillandose incluso con risitas imbéciles.
2018 no me deja un coño de madre en especial. Más bien, lanza con rencor, apatía, nostalgia y mala vibra toda su mierda del año en sí mismo y lo acumulado en más de 20 años de invasión, opresión y dictadura.
Mi padre quería salir, y salió. Mi madre ya no quería estar más aquí, y se fue. Los caminos son muchos aunque bajo dictadura comunistas se reduce drásticamente. Soy muy bueno en eso de burlar sistemas de mierda, como los que existían antes y como ese largo infierno colmado de destrucción, de perdidas, de desarraigo.
La Muerte no solamente me visita, se lleva a mis animales amados, se lleva a mis amigos queridos y del alma, se lleva a los abuelos con los que me crié. La juventud se va y es probable que muchos nunca regresen. Da igual una vaina que quiera y una vaina que salga bien.
Empieza 2019, no tengo ni puta idea que va a pasar en particular, pero si está claro que estos malditos invasores y sus lacayos, va a seguir jodiendo y destruyendo el país. Intentaré hacer lo mejor con lo que sé hacer y con lo que me queda. Qué provea cada acontecimiento y que pueda y sepa tomar lo mejor de cada experiencia.
Tuve una vida privada con muchas cosas y momentos buenos y maravillosos. Una salud oscilante pero buena en general. Tuve mucha armonía y una fuerte dosis de ansiedad y de soledad impuesta. Las cosas más bellas son las que no se pueden explicar, son las que unen el corazón a la Razón para poder llevar el propio timón. Hay muchas cosas por las que estoy agradecido con la vida, con la Naturaleza, con algunas personas muy especiales y conmigo mismo. Naufrago y caballero andante, en dos tiempos que se unen y separan.
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