El arte de vanguardia actual, en líneas generales, es tan sorprendente como previsible, rebelde pero codificado al 100%. Asusta, sí, pero sólo un momento.
Ya esta establecido su punto de acidez, de ruptura o escándalo. También su reflexión con todo lo que evidentemente ignora de su entorno. Su punto de furor donde se ata a la realidad a través de su propia incongruencia y su decadencia predecible.
en ese sentido podría reconocerse el eterno dilema de los artistas, todos esclavos de su tiempo y los más talentosos, unos pasos adelante, con cada vanguardia que transformó el hecho creativo.
Personalmente entiendo la diatriba del arte actual, de ese deseo irrefrenable de entrar al "palacio", en estos casos a los palacios del arte, que son los museos, y "triunfar" con el arte moda iniciado a fines del siglo pasado y consolidado, en esta multitud de artistas talentosos y ambiciosos, con la aprobación de la entidad pública para manejar, desde esos centros de poder cultural, el quehacer artístico.
Sin duda que se está gestionando la culminación de un vacío estético al deplorar de la historia y la tradición para consagrar las aventuras de los enemigos de "lo establecido" y complacer ciertos caprichos de lujosos protagonistas de la gestión cultural. El arte, para ellos, no es para las masas por completo, pero es una masa creativa la que llena los espacios de galerías y museos de todo el mundo.
Poco mas poco menos, más asombrosos o más dolorosos, el arte no es arte en sí mismo, es un proyecto de arte, realizado individual o colectivamente donde se tocan temas que escapan a la creación para interactuar, desde sus lejanías existenciales, con los contratiempos de la humanidad. Hay para todos los gustos, situaciones, injusticias, omisiones, degradaciones, rupturas, vacíos o hinchazones existenciales y ocasiones impredecibles a la carta.
Hay muchos acontecimientos artísticos actuales, sumergidos en esos cánones y supervisados por curadores que exigen patrones básicos fundamentales por los cuales ellos poder transitar con poder de decisión. He podido disfrutar de bastantes trabajos de actualidad que en medio de esa dulce pereza crítica se destacan por aquello de que el talento al que le pertenece, le pertenece.
Como en todo, el buen dibujo, la buena pintura o escultura, el collage, el relieve, la terracota, los ensamblajes, las nuevas formas de expresión siguen conservando espacios y actores de fina calidad y sensibilidad artística.
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